Santiago-Tokyo

13 Mar

“Ya se acerca la primavera en la Tierra del Sol saliente, los capullos de Sakura tienen ansias de romperse y compartir con las calles  su belleza y juventud. Mientras acá, en la Tierra del Sol poniente (^^), comienzan a caer las primeras hojas del Otoño, haciendo crujir las calles de Santiago de Chile con un sonido más penetrante que el del autos y buses que pasa a mi lado…”


 

sakura tree


   Hoy iba camino a mi casa devuelta de la dai gaku (Universidad) como lo hago todos los días (desde hace dos días^^). Me encanta caminar por esa calle oscurecida por los altos árboles que la protegen del sol (en ésta ciudad los árboles en cualquier lado son muy bien recibidos). Me encanta por dos razones, una: siento reafirmada mi identidad de estudiante al saber que vengo saliendo del lugar donde he aprendido la lección del día que me acompañará por el resto de mi vida y número dos: (debo ser honesta conmigo  misma y con ustedes) me fascina la idea de pasar frente a territorio Japonés todos los día de vuelta a casa, para mi…como Nihon no otaku (no nerd) que soy…es algo IM-PA-GA-BLE. Me fascina pensar que puedo “estar” en Japón cuando yo quiera (sé que no es lo mismo, pero es gratis!^^) hasta ahora solo he entrado una vez, es que no quiero quemar la situación y pasarmela ahí todo el tiempo, (talvez vaya para mi cumpleaños y les pida a todos que me griten : ¡¡¡おたんじょうびおめでとうございます!!!(Feliz Cumpleaños) o¡¡¡ ばんざい,ばんざい,ばんざい!!!(hurra, hurra, hurra) y cosas por el estilo y si lo hago lo grabaré y lo subiré aquí) ajjaja, pero eso ya es otro cuento, en  fin…iba caminando por mi amada calle de edificios significativos para mi ser y pensando en la inmortalidad del cangrejo, escuchando 嵐 y con mi bolso a lo colegiala japonesa (más adicta sería enfermizo) cuando derrepente a lo lejos veo una silueta distinta a las demás de la calle, por su elegancia y femineidad al andar, cuando estuvimos más cerca me atreví a mirarla, era una mujer muy kawaii de unos 30 y tantos años…era ¡japonesa! y no solo eso, ella también me estaba mirando, y muy fijamente (talvez después de todo, yo SI parecía Nihonguiana(^^). Aaaaaaaahhhhh, yo estaba en mi gloria, ejjejeje (que divertido como alguien se puede conformar con “tan poco”, ¿no?). La miré devuelta y le respondí con una sonrisa, si ella me sonrió de vuelta no lo pudé saber, las dos ibamos caminando muy rápido, supongo que ella tendría alguna cita en el pedazote de territorio japonés que está en medio de  la cuadra.

   Continué mi camino, más contenta que antes pensando, ahora si, en que ya estaba haciendo “calorcito” como decimos los chilenos (que todo lo que es grande y nos molesta, sin querer y casi por innercia lo convertimos en diminutivo) y ese calorcito iba a estar “bien fuerte hoy”, por lo tanto aceleré mi paso hacia el metro Pedro de Valdivia. Llegué al metro, no sin antes no ser acosada por unos 5 “mechones” (novatos de la Universidad) quienes con unas pintas horribles, bañados en huevo y mayonesa y sin zapatos te piden que les des alguna moneda para los crueles Senpais que les juegan esta malhumorada todos los años, les devuelvan sus pertenecias y puedan pasar ese mal rato (no  tengan miedo, no les pasa nada grave. Es tradición en Chile, en mi opinión una de las muy malas y tontas). Lllegué hasta la estación de metro “Los Héroes” donde debo hacer la combianción con otra línea. Aquí, me encontré en una situación totalmente nueva para mi. En el pasillo había dos bolsos grandes, de cuero color claro, estaban solos, aparentemente olvidados y abandonados a su propia suerte. Cerca de ellos había un hombre de unos 50 años con un aspecto horrible, el pobre parecía sufrir de un terremoto propio, se movía para todos lados y balbuceba algo inentendible, por esta razón pensé: “bah! éste viejo debe estar borracho…” y procedí a moverme para esperar el tren en otro lado. En eso, veo que el hombre se acerca a la escalera mecanica y ahí yo dejo de mirarlo. Pasan 7 segundos y escucho un ruido muy fuerte, un golpe muy fuerte. El hombre había caído de espalda al suelo, estaba duro como un palo y tenía los ojos y la boca abierta, por un segundo pensé que estaba muerto y en vez de asustarme por la situación solo atiné a pensar: “vaya nunca antes había visto a alguien morir” y me acerqué a él deseando en el fondo que mi pensamiento fuera incorrecto. Gracias a Dios así fue, solo se había desvancido momentáneamente. Me acerqué  a él más por curiosidad que por ayuda (no porque no quisiera, sino porque no había mucho que yo pudiera hacer por él) y pude ver que parpadeba con sus rojos ojos y movía sus manos (también respiraba…)pero seguía en ese mal estado. Entonces llegaron dos guardias, llamaron por radio. En eso mi tren ya había llegado así que  me subí antes de perderlo, me impresionó la cantidad de gente que ni siquiera se fijó en el pobre hombre…todos seguían de largo con sus vidas…es que pasa todo tan rápido. Me recordó un dicho que versa así:

“No vivas la vida tan rápido, porque al final de ésta, no sales vivo” …da para pensar , ¿no?

Luego de llegar a la última estación y tomar la micro (bus) que me acercaba a mi casa, mientras miraba por la ventanilla observé como dos chicos y un anciano se bañaban felices de la vida en lo que era una fuente pública. Usaban shorts de playa y hasta se dieron el lujo de meter una de esas camas flotadoras con las que juegan los niños. Primero la situación me pareció totalmente desubicada (sobre todo porque frente  a ellos había uno de esos jardineros que trabajan la municipalidad con traje y todo cortando el pasto y ni siquiera les decía nada a los bañistas metropolitanos). Luego me fijé mejor y ví que delante delante de la fuente había una especie de cama, de esas en las que duermen los vagabundos, luego asocié que cerca de esta fuente hay un puente grande debajo del cual suelen dormir la gente que no tiene dónde vivir ( la mala distribución de las riquezas le dicen, yo le digo egoísmo y pecado) y ya no sentí molestia por ellos en la fuente, de hecho, casí les agradecí el hecho de que estuvieran limpiándose…si yo fuera vagabunda haría lo mismo y si la policía viniera a sacarme yo les diría: “claro me voy, pero denme entonces un baño para que pueda sentirme ser humano y no perro”…

Fue un día con situaciones muy variadas…de ahora en adelante voy a abrir más los ojos y trataré de llevar mi cámara para poder compartir con ustedes mi vida diaria…claro…al que le interese.

Agradesco a Dios por la posibilidad de la vida que me ha otorgado y le pido que me ayude a aprovecharla bien.

Gracias por leer…

Proooooooximamente, en el siguiente capítulo….Porque el Metro “Los Héroes” es realmente para Héroes…

Ja…mata ne!;)



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